Tecnologías de la Imagen II- Diario de la asignatura

Jun 13

En esta tarea, tuvimos que realizar un vídeo que quisiera transmitir algo a partir de vídeos y audios preseleccionados a nuestra disposición. Se trató más que nada de una manera de familiarizarnos con el programa Adobe Premiere Pro, con el que realizaríamos el resto de los trabajos del curso.

Este ejercicio me fue muy útil para conocer mejor el programa y poder así hacer los ejercicios siguientes con un poco más de camino andado. Me gustó sobretodo experimentar con la distorción de la imagen original, modificando parámetros de color, sombra, etc, para poder crear una narrativa coherente.

En mi vídeo, decidí inventarme la historia de un hombre que sueña, y al volver del sueño, está tan asustado que dice que no quiere volver allá nunca más. Me centré en el tema del inconsciente para tratarlo como mediador de la verdad.

Jun 12

Esta tarea me resultó muy interesante y amena. Nos pusimos en un grupo de 3 para exponer a un referente histórico del mundo del cine o de la animación que quisiéramos. Elegimos hablar sobre Chris Marker.

Al ser un cineasta que ya conocíamos, y por mi parte uno de mis preferidos, ya teníamos ciertos conocimientos respecto a su vida y su obra. Sin embargo, el esfuerzo por organizar toda esa información de manera lógica de manera a que pudiera ser entendida por alguien que desconociera por completo este director, nos permitió asentar mejor estos conocimientos. Tuvimos que hacer una búsqueda más avanzada, lo que nos permitió descubrir a partir de él nuevas referencias y conceptos en el mundo del cine que no conocíamos hasta entonces.

El formato pecha-kucha propuesto no me acabó de convencer. Aunque es verdad que tiene una gran ventaja por su rapidez y eficacia, me parece que para hablar de un director de cine de esa envergadura, o cualquier tema realmente del que se quiera extraer información de verdad, este formato se queda corto. El pasaje demasiado rápido de una diapositiva a otra, de una idea a otra, no permite asimiliar toda esa información y se acaba teniendo una idea vaga y muy superficial de cualquier cosa que haya sido mostrada. Pero es al mismo tiempo imposible obviar el hecho de que un tipo de presentación como ésta funciona mejor para un público no experimentado y no necesariamente interesado en el tema a tratar.

Nos repartimos la tarea en tres momentos: una hablaría de las referencias históricas del director (Anastasia), la otra de la innovaciones formales que supuso (yo) y  la última hablaría de películas  y ejemplos en concreto (Mar). Creo que la dinámica de grupo funcionó muy bien, sobretodo por que ya teníamos una muy buena relacion al empezar el trabajo y porque teníamos todas en común ese profundo interés por Chris Marker.

Jun 12

De todo el curso, esta fue la tarea que más me gustó. De hecho, acabé tomándomela como un trabajo personal además de ser un ejercicio para clase, por lo que mi vídeo acabó durando 3 minutos y medio en vez de 2.

Aunque no haya sido el método apropiado, creo que conseguí un buen resultado al empezar a grabar sin tener una idea previa todavía, y dejarla que se formara con el tiempo mientras continuaba grabando. Debe de haber sido la ausencia de condiciones que cumplir, además de la del collage, lo que hizo que me entusiasmara más con este trabajo que con los otros. A diferencia de la tarea 02, podía elegir qué videos de otras personas utilizar, y así poder llevar a cabo una idea completamente mía.

Aunque en un principio me costó arrancar y decidirme por una idea en concreto, cuando empezé el montaje rápidamente pude ponerme al día para acabar el vídeo tranquilamente, sin la presión inminente de la fecha de entrega.

Después de esta última tarea del curso, acabé con una gran motivación por el mundo del vídeo y aunque no tenga planeado continuar la carrera en esta dirección, puedo decir con seguridad que todos los conocimientos que adquirí este año continuarán expandiéndose, ya que pretendo seguir haciendo proyectos de este tipo por cuenta propia.

Jun 12

Para este trabajo, nos pusimos en un grupo de 6 y realizamos un video utilizando la técnica del stop motion y la de la pixelación.

En un principio, nos costó decidirnos por una idea que fuera narrativamente suficientemente interesante y al mismo tiempo realizable sin grandes dificultades. Acabamos optando por retratar un personaje que se drogaba, tenía alucinaciones  (muñecos de plastilina que animamos con stop motion), se comía un plato de espaguetis y se dormía sobre el plato.

Aunque en mi opinión el resultado final quedó bastante bien, creo el grupo que teníamos no funcionó tan bien como hubiera podido. Tuvimos problemas al organizarnos, al decidir quien hacia qué, hasta el momento en que la fecha de entrega estaba cerca y tuvimos que acabar repartiéndonos lo que faltaba por hacer, intentado que fuera de manera equitable. A todo esto se añaden los problemas que tuvimos con el programa de grabación del stop motion, lo que hizo que nos retrasáramos en comparación con el resto de la clase.

A pesar de todo, valoro positivamente esta actividad, porque me enseñó la importancia de una buena organización desde un principio al trabajar en grupo. Ahora sé que es imprescindible repartirse bien las tareas y tener claro quién hace qué a la hora de realizar un proyecto de vídeo entre varias personas. Cada tarea tiene tiempos y momentos de realización distintos y es poco responsable confiar en que dará tiempo a hacerlo todo si no estuvo planeado de antemano.

Sin embargo, creo que personalmente no continuaría realizando vídeos con esta técnica, ya que creo que lo que a mí me interesa en el mundo del cine se podría realizar sin esa cantidad de trabajo en todas las etapas de la confección del vídeo. El stopmotion es una técnica que deja poco lugar a los imprevistos, y aunque sé que en el mundo del cine por norma general no lo hay, pienso que en otros campos como el del vídeo experimental, el collage, o simplemente un vídeo grabado de manera tradicional permiten más versatilidad en este sentido.

Jun 12

En el documental “Cinco condiciones” vemos a Jorgen Loth y Lars Von Trier realizar un juego cinematográfico que da mucho qué pensar sobre el cine, y sobre el hecho de hacer cine. Jorgen Loth, que 30 años antes había dirigido el corto “The perfect human”, tiene que cumplir una serie de desafíos impuestos por Lars Von Trier para llegar a rehacer su corto original cinco veces, cada una de ellas con distintas condiciones que elije Lars Von Trier.

 

Personalmente, me pareció una película bastante interesante, aunque hubieron algunos detalles que podrían haber sido diferentes. Mas allá del interés particular que puede tener cada una de las 5 versiones (que en mi opinión van progresivamente siendo cada una mejor que la anterior), es la propuesta inicial de la película en su conjunto la que nos enseña realmente sobre el mundo del cine.

 

Formalmente, las diferentes resoluciones que ofrece Jorgen Loth para hacer cada uno de los cortos nos muestra la infinitud de caminos que tiene a su disposición un cineasta para desarrollar una misma idea. Me gustó sobre todo el corto de animación, que, a pesar del rechazo que expresaba Jorgen Loth ante este género, creo que fue en el que mejor supo mostrar la habilidad de un director para utilizar todas las herramientas que ofrece el cine para contar una historia. El hecho de entremezclar imagen y texto, los efectos de superposiciones o la variedad de estilos gráficos que pude observar me sorprendieron de manera muy positiva. De la misma manera, me pareció interesante el resultado del tercer ejercicio, en el que Jorgen Loth se vió completamente libre para hacer lo que quisiera. Supo muy bien darle a la misma historia un tinte completamente distinto, mostrando lo versátil que puede ser un mismo guión cuando se adopta una estética diferente. El valor que tienen estos cortos en general es el valor de la experimentación: el de salirse de su estilo orginal, abandonar su personalidad, por así decirlo, y aventurarse en algo desconocido, teniendo que probar lo que se es capaz de hacer.

 

A pesar de todo esto, como dije anteriormente, creo que lo más importante en el documental no está en las cinco propuestas de corto en sí. Lo que se trama entre las dos personalidades de los directores nos dice mucho más sobre la realidad a la hora de hacer una película. Los juegos de poder entre los dos resultan incluso algo molestos de ver, sobre todo de la parte de Lars Von Trier, que actúa de manera dominadora hasta llegar a una actitud bastante extrema, teniendo en cuenta que Jorgen Loth es su mentor y que la dinámica de autoridad entre los dos normalmente hubiera sido opuesta. Sin embargo, esta voluntad de provocación tan característica de Lars Von Trier se inscribe en una de sus propuestas originales para el documental: la de llevar Jorgen Loth hasta sus extremos, tanto cinematográficamente pero también moralmente. Así, le pone condiciones muy difíciles como la de no superar los 12 fotogramas en cada plano en el primer corto, o decide desafiar la moralidad de Jorgen Loth en el segundo. Pero poco a poco, nos vamos dando cuenta que los dos directores se alejan cada vez más de la temática original del corto de 1967.

 

Uno de los puntos al que creo que quiere hacernos llegar el documental es también el de hacernos reflexionar sobre la diferencia entre la vida real y las películas. ¿Se trata esto sólo de un juego entre los dos, una actuación, una mentira; o los sentimientos y actitudes que vemos en la pantalla son realmente los de estos dos hombres? ¿Hasta qué punto la cámara logra capturar la realidad debajo de las apariencias? La frontera parece ambigua. Un punto en el que, en mi opinión, falla este documental, es en el de no hacer suficientemente creíbles las conversaciones entre los dos, y nunca dejar claro si se trata de un verdadero documental o de si están actuando. Asistimos algo que parece a veces forzado, por ejemplo cuando Jorgen Loth acepta todo lo que le dice Lars sin rebatir nunca. Así, nos deja el final abierto, sin saber si Lars Von Trier realmente hace prueba de humildad como ser humano con su discurso del último corto, o si simplemente lo hizo por el placer de darle un final completamente inesperado al desafío y jugar con el efecto de sorpresa.

 

Y es justamente el final el que me parece el momento brillante del documental. Después de toda la película viendo a dos personas adoptar posiciones tan opuestas y roles tan marcados, se efectúa un cambio de roles imprevisto.  Parece ser, al final del todo, que la película no tenía por sujeto principal los cortos, ni incluso Jorgen Loth, sino que fue todo un juego orquestado por Lars Von Trier. A través de Jorgen Loth, Lars Von Trier habla sobre sí mismo, y sobre todo, consigo mismo. Es entonces cuando vemos hasta qué punto hacer cine puede también ser una manera de compartir con los demás, bajo la máscara de una historia completamente diferente, una conversación con nosotros mismos.

Mar 04

¡Hola mundo!

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